El pasado jueves 6 de julio miembros de la Asociación de Cetrería y Protección de las Aves de Presa en Cantabria localizaron una hembra de halcón peregrino que estaban adiestrando para su reintegración a la naturaleza muerta de un disparo en una finca particular de Toñanes (Cantabria).
La hembra de halcón peregrino había ingresado hace unas semanas en el Centro de Rehabilitación de aves silvestres que esta ONG gestiona de manera privada en colaboración con el Gobierno Autonómico desde finales de los años 80. Era un pollo nacido este año que tuvo problemas en el momento de abandonar el nido. Miembros de esta asociación se encontraban desde hace dos semanas adiestrando al ave para enseñarla a sobrevivir en la naturaleza mediante técnicas de cetrería y proceder a su liberación en próximas semanas.
El jueves día 6 el halcón se “despistó” y alejó de sus adiestradores en Cóbreces, que procedieron a buscarla empleando para ello un equipo de telemetría que permite localizar a las rapaces cuando se pierden de sus cuidadores. La señal les llevó hasta una finca privada de la cercana localidad de Toñanes, a la que accedieron acompañados del dueño de la misma, encontrando en ella el cadáver de la rapaz. Un posterior análisis en laboratorio reveló que la causa de la muerte había sido un disparo de escopeta.
La Asociación de Cetrería de Cantabria ha interpuesto una denuncia y está colaborando con los agentes del SEPRONA así como con los Agentes del Medio Natural de la Dirección General de Montes y Conservación de la Naturaleza del Gobierno de Cantabria en la investigación que trata de identificar al responsable de la muerte de este ejemplar, con la intención de llevar el caso ante los tribunales de justicia. Según la reciente Ley de Conservación de la Naturaleza de Cantabria, el responsable puede afrontar una multa comprendida entre 601,02 y 60.101,22 euros por una infracción tipificada como grave por la citada norma.
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